Para las que no sabían, el viernes pasado me caí en la bici yendo al trabajo. Fue aparatoso pero no me pasó nada. En realidad ni tendría que haber ido a la oficina porque estaban haciendo -16 C con sensación térmica de -25 C, solo que mi conexión remota no estaba funcionando bien y tuve que ir a que la arreglaran. Como ha estado nevando y haciendo mucho frío, el piso era una mezcla de sal y nieve, y en una curva ya llegando la bici derrapó y nos fuimos al piso. Carlota es una bicicleta de ruta, guapísima pero no muy eficiente para andar en nieve porque tiene ruedas delgadas que no tienen agarre, tendría que tener una fat bike pero como ya se va a terminar el invierno, intentare no caerme de nuevo con Carlota y ya está.
Publiqué el acontecimiento en facebook, no para que despertar pena (lástima) sino para que la gente vea que no es todo lindo andar en bici y que como dijo un amigo en un comentario: existen dos tipos de ciclistas, los que se cayeron (yo) y los que se van a caer. De manera que si alguna lectora de este blog es ciclista medianmente regular, sepan que siempre existe esa posibilidad sin importar lo experientes que se consideren. Soy prueba vívida de ello.
De hecho caídas he tenido muchas, la primera que recuerdo en una bici fue cuando tenía como 10 años y estaba andando con mi padre en el anillo vial de Bucaramanga. Mi padre me llevaba a andar a la ruta donde entrenaban los tipos de la Liga de Ciclismo de Santander y yo terminaba muerta y él creo que se sentía orgulloso de mi. En una de esas estábamos andando muy cerca y se me fue el manubrio y nos fuimos al piso él en su hermosa bici de ruta y yo en mi bici de montaña morada.
Luego en Brasil me pasó que una señora me atropelló porque a diferencia de Carmel que es un pueblito bike-friendly y rara vez tengo que andar en medio de los carros, en Sao Paulo siempre tenía que andar en medio de carros, buses y cuanta cosa. Y en una de esas recién llegada, salió una señora de una curva sin mirar y me tumbó al piso junto con Verónica, mi bici plegable, la primera que compré en Brasil. Ahí aprendí que no había que confiarse en quién tiene la vía porque un carro siempre va a tener las de ganar frente a una bici.Y algunas otras cosas aprendí también, me pasó eso por inexperiencia.
Bueno, el post de esta caida en facebook estaba en español y traducido a portugués y sin embargo para mi sorpresa, todos mis amigos de crossfit sabían esa tarde cuando llegué a entrenar. Al parecer tradujeron (o facebook tradujo) y de alguna manera entendieron: fell-off-bike-don't-tell-mom. Fue cómico y todos vinieron a ver si me había pasado algo grave. Lo cierto es que tenía tanta ropa encima que no sentí nada, quedé toda blanca por la sal y rompi el pantalón pero nada más. Los gajes del oficio.
Estoy adicta a esa canción de Camila que salió hace tiempo, y la canto a todo pulmón en mi apartamento mientras hago Home Office.
Camila - Mientes
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