domingo, 2 de agosto de 2015

Agosto

El invierno aquí es muy frío pero el verano no es tan caliente, debí haberlo pensado para que los meses de invierno no fueran tan difíciles de soportar. El problema es que llegué en un mal momento, de haber llegado más temprano el año pasado habría tenido más meses buenos antes de los meses complicados y todo habría tenido más sentido. En esos meses me preguntaba continuamente por qué la gente elegía vivir en Indiana, y ahora algunos meses después por fin lo entiendo.

Falta poco para mis vacaciones y para mi mudanza. La gente aquí para mudarse alquila un camióncito, llama a amigos para ayudar a cargar y va manejándolo hasta el nuevo apartamento. Contratar ayudantes para que carguen y te manejen el camión es una opción pero te cobran por hora y no van por menos de dos horas entonces la diferencia entre eso y lo que te costaría hacerlo por ti mismo es abismal, entonces ese tipo de cosas se vuelven un lujo que no muchos están dispuestos a pagar, al igual que las empleadas del servicio doméstico que te cobran una fortuna y ni siquiera está estipulado que te laven la loza, mucho menos que te cocinen como lo hacen las empleadas en Colombia. Extraño mucho esa época en la que Johana iba a mi apartamento y me dejaba todo impoluto, cocinaba para ese día y el siguiente, e incluso me dejaba cosas cortadas y listas para la semana.

En todos los países de América Latina estamos mal acostumbrados y no hacemos ninguna de esas labores porque existen personas que están dispuestas a hacerlo a cambio de poco. Aquí la gente lo hace todo por si misma (desde ensamblar muebles hasta reparar sus casas y hacer sus propias mudanzas) porque los servicios cuestan lo que realmente deberían costar. Para bien o para mal.

Nuestro equipo de trabajo continua creciendo, cada dos semanas contratan a alguien nuevo y los chicos nuevos han traido un nuevo aire a la oficina: ahora incluso a veces almorzamos todos juntos en la cafeteria en vez de cada uno comerse su almuerzo sentado en su escritorio. Los chicos nuevos me recuerdan la época en que terminé la universidad y empecé a trabajar. Ya no soy la misma persona, creo que los trabajos te cambian y se ganan cosas pero se pierden otras.

Entre otras cosas, el otro día mi amigo Jay me dijo que fuéramos a cenar a Delicia y acabé no yendo porque no tenía a nadie a quien invitar y era la semana del Restaurant Week y los menus eran para dos. La situación me recordó esa escena de Lucía y el Sexo en que Lucía se va a la playa después de terminar con Lorenzo, pide una paella y le preguntan si está esperando a alguien porque la paella es muy grande para una sola persona.

Fue como una epifanía.

7 anhos en USA

 Casi me olvido de mencionar que hoy cumplo 7 anhos viviendo en Estados Unidos. Es el tiempo mas largo que he vivido en un solo lugar aparte...