viernes, 26 de octubre de 2012

Llegué!!!

Disfruto mucho hablando con la gente que me encuentro por la calle. Especialmente con los taxistas porque se ponen a hablar de cada cosa. La senhora del taxi de hoy por ejemplo, se puso a explicarme por qué no quería que Haddad ganara las elecciones para prefecto de la ciudad y en cambio estaba haciendo fuerza para que ganara Serra. También me dijo que quien bebía agua de San Pablo no se iba más, y yo le respondí que ya había bebido*.

Otro taxista que paré hace un par de días se puso a escucharme hablar y de pronto me preguntó si era portuguesa (plop!). Siempre he considerado que tengo un acento muy gracioso y hago esfuerzos ingentes para que no me salga tan raro. Todos notan que no soy brasilera cuando hablo, pero portuguesa (jijijijiji) es un gran halago.

Siento fascinación por la ciudad, me dan ganas de salir en bicicleta y conocerla toda ya, de saborearla como si fuera un plato de camarones. Me dan ganas de decirle a todo el mundo que me hable y quedarme como una boba escuhándolos. De grabarme cada nueva palabra y decirla luego en un contexto adecuado. Son esfuerzos que pasan desapercibidos porque son palabras normales, es decir, nadie nota que se trata de una palabra que estoy usando por primera vez. Tampoco se dan cuenta de que me quedo a la expectativa de si se entiende, si la usé de manera correcta para la situación. Me encanta usar palabras por primera vez.

Bueno, resultó que dejé en Buenos Aires el cargador del computador así que he tenido grandes inconvenientes para hacer muchas cosas. Manhana me iré a un lugar a comprar un cargador nuevo, un chip de celular y una luz para andar en bicicleta de noche sin ser arrollada.

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* Nota al pie:
Hace poco conversé con una amiga que vive fuera de Colombia y me dijo que de las cosas que más extranhanba de Bogotá era el agua. Potable, limpísima y riquísima. El agua sabe diferente en los diferentes lugares y yo estoy de acuerdo con que la de Bogotá es deliciosa.

domingo, 21 de octubre de 2012

Me fui!

Es inevitable, falta un día! Finalmente llegó el momento en el que empaco mis corotos en sendas maletas y agarro un avión rumbo a ese país que me acogerá con tan deliciosa comida.

Qué emoción que tengo!!!!! No quepo de la dicha!

viernes, 12 de octubre de 2012

Pepe Lui

La canción de hoy se llama Pepe Lui, de un grupo que se llama Divididos. A Divididos me los presentó Ger y me llevó a escucharlos en vivo. Son muy buenos y deduzco que son muy queridos aquí en Argentina porque no hubo una sola persona que no hiciera un comentario del tipo: 'qué buen gusto que tenés' cuando les conté que había estado en un recital suyo. Me gustan los grupos que se entregan al público, se esfuerzan y se conectan porque se les sienten las ganas, la energía.

En el bus de regreso a casa me contó la historia de cómo surgió Divididos y Las Pelotas con los integrantes dispersos de Sumo cuando se murió Luca Prodan. A Las Pelotas lo vimos también en un concierto del que casi salimos aporreados, cuando estábamos recién desempacados en esta ciudad por allá en 2010.

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Mis compañeros de trabajo demandan que les cocine una comida típica colombiana antes de irme a Brasil, pero yo les digo que no va a ser posible y que más bien me hagan ellos un alguito de despedida. Mis días aquí están contados: ya hasta llegó mi reemplazo. Una vez aprobado mi Plan de Tesis ya no hay muchas más cosas que me preocupen antes de irme, y creo además, que mi relación con este país mejorará ostensiblemente si ponemos un poco de distancia de por medio. 

La comida fue mala hasta el último momento: hoy nos fuimos a comer una pizza con Lukas en un lugar que a él solía gustarle, pero en esta ocasión ambos estuvimos de acuerdo en que estaba horrible. Comer en restaurantes aquí es una lotería.

(...)
Tener a Brasil pintadito de verde en las estadísticas siempre me hace sonreir.

domingo, 7 de octubre de 2012

De compras

Me fui de compras ayer en la tarde porque pensé que quizás no se veía bien que me fuera a trabajar con las mismas tres camisas cada día, las únicas que todavía no mandé a Brasil. No es que tenga muchas más allá, pero de verdad dejé tres y el resto lo mandé pensando que la mudanza definitiva estaba próxima.

Después de recorrer el centro comercial buscando cualquier cosa que me gustara -o no me disgustara- y que además me quedara, solamente había comprado dos camisas en Puma, aprovechando que la colección no estaba tan colorinche como suele estar Puma últimamente.

Quizás tengo mucha negatividad con respecto a comprar ropa aquí. Es bien sabido que la mayoría de ropa que he comprado en este país ha salido de malísima calidad: se rompe, se descose, se pone motosa o todas las anteriores. Y no en seis meses, sino en una semana, sin siquiera una lavada. También es bien conocido el eterno problema de tallas que siempre he tenido desde que tengo un cuerpo adulto. Pero lo que yo no tenía tan claro y que descubrí recientemente es que a medida que me hago más grande, me molesta más usar ropa de mujer. O mejor: ropa formal de mujer.

Aquí tuve la fortuna de trabajar en una empresa en la que somos muy poco formales, y me puedo ir como me cante. A diferencia de las empresas colombianas, en las que los hombres tenían que ir de estricto traje y corbata, y las mujeres...?

He escuchado a muchos hombres por aquí y por allá decir: qué suerte tienen las chicas porque se pueden vestir como quieren, y no tienen que aguantar una camisa y corbata! Eh??????? yo daría lo que tengo y lo que no, porque estuviera bien visto que yo me fuera a trabajar en camisa y corbata. Me compraría cinco, mismo corte, diferente color; una para cada día y se acabó. En vez de estar sufriendo con qué me pongo que no sea tan informal pero que tampoco me sienta ridícula toda emperifollada, y encima que combine con zapatos bajitos.

La suerte que tenían las mamás por el hecho de que los colegios nos uniformaran. No tenían que preocuparse por ropa, bastaba con tener el uniforme limpio y ya está. Igual si me iban a uniformar, mejor que haya sido con pantalón y no con falda.

Al final acabé comprándome dos camisetas para el gimnasio y dos más, neutras. Con las que podría ir a trabajar y básicamente a cualquier lado.

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Me encontré esto en Semana, un invento buenísimo para emergencias relacionadas con el sueño.


viernes, 5 de octubre de 2012

O clube dos anjos

Parece ser que varios autores brasileros escribieron libros sobre los siete pecados capitales y ese ("O clube dos anjos") es el que escribió Luis Fernando Verissimo sobre la gula. En él cuenta una historia -no es la trama principal, y jamás contaría nada que pudiera comprometer el desenlace del libro en caso de que alguien quisiera leerlo- de una sociedad secreta en Japón que se reúne cada año para degustar un plato de fugu.



El fugu es un pez que preparado de la manera correcta es exquisito, pero de la manera incorrecta es mortal: quien lo come muere 8 minutos después. Y en el libro, los cocineros que preparan el fugu para el exclusivo grupo de comensales son aprendices aspirantes a profesionales, y el fugu es su examen de graduación. El cocinero que repruebe el examen simplemente repetirá el curso e intentará aprobar al año siguiente, y el que muera comiéndolo -si es que alguien muere- será reemplazado por otro en las nuevas versiones del evento.

No parece justo que alguien muera mientras que otro solo repita un año, sin embargo decían allí que había una larguísima lista de espera para ser admitido en el grupo de degustadores. Y que la experiencia de saborear el fugu hacía que incluso la muerte valiera la pena.

Bueno, quizás la muerte sea mucho, pero seguramente un poco de malestar e indigestión vale la pena en algunos casos si se trata de buena comida. Yo en particular tengo la manía compulsiva de no dejar nada en el plato. Si me sirven poco, como poco. Pero si me sirven mucho también me lo como todo. Lo mío y lo que dejan los demás. Luego no se si voy a poder seguir comiendo esas cosas ricas así que hay que disfrutar de esos momentos de placer.

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DELIRIOS

Hablando de indigestión, he visto que aquí hay muchos comerciales que hacen alusión a 'sentirse pesado'. Y escuchas también a mucha gente -sobre todo cuando ven la cosas que yo como al almuerzo- decir: "Uhhhh, pero que pesado que es... te vas a morir a la tarde". Y la verdad es que no es pesado para mi, es un almuerzo normal. Sólo que ellos parecen tener 'delirio de pesadez'. Les gusta sentirse ligeros y tienen panzas débiles.

Mi amiga Paula vendrá de nuevo en Octubre. La última vez que vino no se quedó en Buenos Aires y me tocó ir a buscarla a Nordelta, con tan mala suerte de que fue el día que se cayó la red de Blackberry a nivel mundial y no nos pudimos comunicar. Ahora también va a Nordelta pero se quedará un día en Capital, y me escribió muy preocupada preguntándole por la zona en la que estaba ubicado su hotel, porque parece que el taxista que contactó la asustó diciéndole que cómo se le ocurría hospedarse ahí, que era una de las zonas más peligrosas de Buenos Aires, etc. etc. Nada que ver!!! Es una zona super transitada, cerca al Obelisco, cerca a los teatros.

Delirio de pesadez y delirio de inseguridad tienen los argentinos. Y mi amiga claro, colombiana, ya se estaba preparando para andar con cuidado y poner cara de malandra. Juaaaaaaaa!!!!

7 anhos en USA

 Casi me olvido de mencionar que hoy cumplo 7 anhos viviendo en Estados Unidos. Es el tiempo mas largo que he vivido en un solo lugar aparte...