Soy una persona con muy poca paciencia y eso me genera inconvenientes en varios ámbitos de mi vida. Afortunadamente con los años he ido aprendiendo a lidiar con eso y ya no me trae tantos disgustos. Venir a Brasil fue una cosa que me enseñó bastante al respecto, el hecho de que las cosas no dependieran de mi y que no pudiera hacer casi casi nada excepto esperar a que las cosas se desenmarañaran y todo llegara a buen término.
Los entrenamientos de Crossfit son otro muy buen ejemplo de eso porque en general, los resultados de semejante entrenamiento se empiezan a ver meses después. El comienzo es solamente una sucesión de decepciones, de sudor y cansancio, de sentir que todo el mundo es más fuerte y más rápido y si bien es solo el comienzo, es un comienzo largo. Recuerdo un día hace mas o menos mes y medio que salí de allí y pensé que no continuaría el siguiente mes porque ese entrenamiento no era para mi. En realidad si era, solo que había que intentar un poco más. Al día siguiente fui y pagué tres meses más para que me doliera perder la plata y así continuar yendo. Y funcionó.
Con mis clases de francés me pasó igual. El día que estaba decidida a hablar con Dina para decirle que no podía continuar -en realidad si podía pero no quería-, tuvimos una excelente clase, y saliendo de ahí me compré dos libros más para hacer más ejercicios, bajé aplicativos de Radio en Francés en el celular y me propuse a estudiar todo lo que no había estudiado antes.
Por otro lado, he estado instruyéndome en temas de nutrición, motivada por la curiosidad que me generó ver que todo el mundo terminaba los entrenamientos con un shake de proteínas que claro, demoré en saber que era un shake de proteínas. Después de mucho investigar en internet sobre eso decidí que era mejor consultar con una nutricionista.
Existe un preconcepto enorme al respecto porque todo el mundo piensa que quien consulta un nutricionista es porque quiere adelgazar. O al menos eso pensaron mis amigos cuando publiqué una foto en facebook de "Cena según la nutricionista". El primer comentario fue "Zzzzzzz..." y el segundo fue: "So sad". Ya había comentado eso con mi amiga que me introdujo al Crossfit, que me decía que todo el mundo le preguntaba si estaba a dieta cuando veia lo que ella comía a diario. Ella les decía: "no, no es una dieta, es mi comida normal." Son sus hábitos, no es algo especial que ella haga por unos meses para luego volver a lo anterior. Y come de maravilla.
Lo que yo quería además de una sugerencia de dieta -que sigo en contenido más no en volumen porque tengo un apetito voraz-, era asegurarme de que estaba comiendo lo adecuado y en cantidades apropiadas para resistir el entrenamiento. De manera que mis hábitos alimenticios mudaron bastante con relación a como comía en Argentina. Eso, y ahora yo también tomo un shake de proteinas y carbohidratos antes y después de entrenar como buena Crossfitera. No para aumentar masa ni nada parecido, apenas para reponer la energía perdida y ayudar con la recuperación del músculo.
Buenas noticias, que tengo computador nuevo. Al final convenía más comprar uno que mandar arreglar el viejo. Llegó hoy y estoy dichosa. Lo otro, mi amigo Lukas pasó a engrosar las filas de colombianos que emigraron de Argentina. Ahora está de nuevo en Colombia comiendo delicias, entendió todo. Todo todo.