viernes, 9 de junio de 2017

Todo o nada

Meses y meses sin escribir ni un post, solo cuatro en todo el año pasado y de repente me entran ganas de escribir dos y hasta tres en un  mismo día. Con el tiempo he aprendido un poco a ser más gris en vez de siempre blanco o negro, todo o nada; pero todavía me cuesta. Y lo que me ha costado.

Tengo la impresión de que cuando pasan cosas que me afectan escribo para hacer catarsis. Claro que no siempre escribo sobre eso pero si vuelvo a leer posts de hace tiempo -y eso es lo lindo del blog- se me viene a la mente el momento por el que estaba pasando y mi estado de ánimo se entreve.

Acabo de dejar de ver a alguien a quien llevaba viendo unos meses, nos re-encontramos en Thanksgiving el año pasado cuando las dos estábamos un poco rotas, ella por haber terminado su relación de un año y yo por el invierno que después de tres años me sigue cayendo como la mierda. Nos acompañamos durante todo el invierno, la primavera pero no sobrevivimos al verano. Esta es la prueba de que ya no soy blanco/negro porque de otra manera nunca habría vuelto a salir con alguien que ya salí porque va contra mis principios y porque generalmente ya no me nace. O quizás fue porque el timing de la primera vez fue pésimo.

También es la primera vez que estoy con alguien que se va, siempre he sido yo la que me voy. Ella se va porque no es feliz aquí. Yo vengo saliendo de Latinoamérica y ella va llegando. 

Otra vez pienso que con los años uno aprende a lidiar con esas cosas de manera diferente, ya no siente la necesidad de contarlo a mucha gente. A lo mejor porque nunca fue muy formal o porque ninguna de las dos estuvo nunca demasiado convencida. No se qué tan triste esté ella. Yo estoy a mi manera, que es una manera muy particular, que me favorece mucho.

Hablamos de esto hace muy poco en nuestro primer y último viaje cuando nos sentamos a conversar en la playa, y me dijo que envidiaba como las personas -y yo en particular- era capaz de compartimentar (dividir en compartimientos) mi vida y las cosas que me pasaban. Ella en cambio era una sola y sentía todo de manera 'holística', lo cual le impedía disfrutar de cualquier momento o situación en su vida cuando algún otro no estaba bien o estaba desbalanceado. Y yo la verdad es que me pongo feliz con una buena cena. Con el tiempo uno aprende a encontrar pequeños placeres que hacen la vida más agradable en vez de sufrir permanentemente. Guardar la tristeza en un compartimiento para que no tome control de la vida entera, si es que se puede. Cuando se puede.

jueves, 8 de junio de 2017

The Cure

Se me acaba de ocurrir pensar en cómo la gente cambia con el tiempo. No la gente, voy a ser más específica: yo, cómo cambio yo. La gente también, pero como no tengo cómo corroborarlo porque no estoy en sus cabezas, sólo las elucubraciones sobre mi misma valen la pena y vienen al caso.

Con el tiempo las manías y los rollos se acentúan. Antes contestaba el teléfono de vez en cuando o no me molestaba tanto, ahora no lo contesto casi nunca y la única persona con la que hablo es con mi madre. Antes llamaba a pedir domicilios y ahora prefiero cocinar o salir a algún sitio a comer.

Mi introversión se acentúa pero felizmente he aprendido a aceptarla y a lidiar con ella. Me tomó un montón de tiempo entender que no era como otras personas, pero que tampoco era la única. Crecí preguntándome por qué era tan tímida e intentando disfrutar de momentos de felicidad grupal, y ahora sé que no soy tímida y que la estar en grupos no me hace tan feliz como tener interacciones uno a uno, o simplemente pasar tiempo sola, y por el contrario, estar expuesta a interacciones grupales me desgasta.

Siempre me gustaron los medios de comunicación electrónico, recuerdo haber estado horas y horas en el chat del momento hablando con la gente que siempre estaba allí también, y luego de repente ya no lo hago. No me dan tantas ganas, no siempre encuentro de qué hablar, me he vuelto muy sencilla, o mi vida se ha vuelto sencilla.

No sé que parte de todos los cambios son causados por el paso del tiempo, por la edad o por mis mudanzas, tal vez un poco de todo. Es curioso preguntarme cómo sería si todavía viviera en Buenos Aires, o en Brasil. O si nunca me hubiera ido de Colombia. Cuando uno se va de un lugar deja de ser el que era y no vuelve a ser lo mismo así vuelva después porque las circunstancias cambiaron. Y yo siempre soy muy consciente de ello cada vez que me voy, lo sentí en Argentina cuando caminé por Corrientes al depa de Lukas en mi último día de trabajo, en Sao Paulo cuando subía por la calle Augusta a la estación de metro de la Paulista después de hacer formar la carteirinha de trabajo cuando dejé de trabajar allí, y en Colombia cuando volvía por la séptima al apartamento de mi madre después de llevar la carta de suspensión de servicio de Telmex cuanod me iba a Bs As. Siempre caminando, siempre en las calles más importantes.

Dos cosas destacables del día de hoy: me corté el pelo pero me lo estoy dejando crecer, solo que los estados intermedios son complicadísimos. Va a tardar más o menos un año en volver a ser como era antes, y mientras tanto, paciencia e intentar que luzca lo mejor posible.
La segunda pasó ayer en realidad pero sólo hoy fui consciente de las consecuencias: se me cayó el celular dentro de la sopa de brocoli a la hora del almuerzo, y cuando intenté sacarlo se me cayó de vuelta. Pensé que no había pasado nada pero hoy sonó gangoso cuando me dieron ganas de escuchar la nueva canción de Lady Gaga. Eso, y huele a crema de brocoli el cosito donde se conecta.

7 anhos en USA

 Casi me olvido de mencionar que hoy cumplo 7 anhos viviendo en Estados Unidos. Es el tiempo mas largo que he vivido en un solo lugar aparte...