domingo, 3 de noviembre de 2013

Testimonio ñoño

Uno tiende a a costumbrarse a lo conocido y el cuerpo hace lo mismo, uno tiende a querer hacer aquello en lo que es bueno y dejar de lado esas cosas en las que es malo. Y eso una cosa muy lógica porque es mejor la sensación de que se es capaz de hacer algo a sentir la frustración de no conseguirlo. La corrida para mi es un buen ejemplo, yo siempre supe que era mala corriendo y nunca corría así que con el tiempo me hice peor. Y no solo me hice peor sino que me las arreglé para justificar el hecho de que era fatal corriendo: no corro porque me duelen las rodillas, etc. etc.

No se por qué decidí empezar a entrenar Crossfit. Creo que la razón principal es que mi ego no me permitió quedarme con la idea de que no era capaz, aunque luego todo ese ego se desvaneció cuando vi que no podía hacer la mitad de las cosas que ellos hacían, que no lograba terminar los WODs en el tiempo límite, que cuando no había tiempo límite era la última en terminar, que todos y todas eran más fuertes y más rápidos que yo, etc.

Sin embargo con el tiempo descubrí que es cuestión de ganas y no de excusas. Que el dolor en las rodillas era por no fortalecerlas, y de que sí podía correr -sin exageraciones- y también hacer sentadillas. Que no sólo podía sino que debía porque si no lo hacía nunca iba a fortalecerlas y me iban a doler cada vez más. Me di cuenta de que si quiero ser fuerte, funcional y valerme por mi misma cuando sea viejita, tengo que empezar a trabajar en ello desde ahora.

Y todavía me di cuenta de más cosas: que para entrenar en ese ritmo necesito comer bien y dormir bien porque esas dos cosas hacen toda la diferencia y si no hago eso bien no aguanto los entrenamientos. Empecé a leer muchas cosas de nutrición y consulté a una nutricionista para resolver mis dudas y para acompañar mi evolución. Empecé a percibir que necesitaba comer más y mejor de lo que estaba comiendo y dormir ocho horas por día como mínimo así que empecé a organizarme para lograr dormir todas esas horas, algo que nunca antes había hecho. Y aprendí a cocinar. Compré un juicer para hacer jugos y parar de tomar jugos de caja. Estoy mucho más pendiente de mi cuerpo y de lo que le pasa cuando como ciertas cosas y cuando dejo de comer otras.

Tengo la suerte de que mucho de lo que me hace mal o que es contraproducente para mi salud, no me gusta. Y mi cuerpo también ha cambiado. Cada vez tolero menos las cosas dulces por ejemplo: un chocolate dura en promedio tres días en mi escritorio hasta que acabo de comerlo a punta de pequeños mordiscos. Si lo comiera de una sola vez tendría dolor de cabeza de inmediato y por eso insconscientemente lo rechazo. Mi cuerpo se está volviendo ñoño y lo único dulce que todavía puedo comer sin preocupaciones son los ponqués y las galletas (sin crema y que no sean de chocolate).

Así que tengo mucho que agradecerle a ese entrenamiento porque las cosas buenas van mucho más allá de un cambio en mi de rutina de ejercicio. Soy consciente de que me he vuelto un poco dependiente de mis entrenamientos (me gusta llamarlo dependencia porque adicción para mi tiene una connotación negativa). Me di cuenta de eso cuando esta semana decidí comenzar en el nuevo box cuando hace unas semanas había planeado darme unas vacaciones de veinte días después de regresar de Colombia. Por increíble que parezca, empecé a desorganizarme con mis horarios y con la comida, a sentirme débil y a tener dolores leves de espalda y de rodillas, así que decidí regresar a mi vida normal de la cual el Crossfit ahora hace parte. Así soy más feliz y me siento mejor físicamente.

Todavía soy mala corriendo, y justamente por eso me inscribo en cada corrida que puedo.
Eso, el testimonio ñoño del día de hoy.

sábado, 2 de noviembre de 2013

Ajiaco

Me fui a comer ajiaco a un restaurante colombiano que conocí hace un tiempo aquí en San Pablo, dado que en mi corta y agitada estancia en Bogotá no tuve ocasión de comerme uno.

Cuando llegué no había mesa entonces me sentaron al lado de una chica paisa que estaba terminando el suyo, y luego cuando ella se fue, sentaron a su vez a una familia colombiana: madre, esposo e hijo que iban junto con una amiga. Los colombianos siempre son muy amigables, siempre conversan, son simpáticos, etc. Llevan siete años viviendo aquí y están muy a gusto según me dijeron. La señora hablaba español mezclando algunas palabras en portugués y ya es la segunda vez que escucho hablar así a un colombiano radicado aquí. Decía cosas como: "me gusta el cardapio de aquí porque es muy variado..." Y yo me pregunto si será que se les olvidan las palabras en su propio idioma? Y si no, por qué lo hacen? Es inconsciente, o será que lo hacen a propósito?

No me pude mudar este fin de semana porque es festivo (nada más inútil que un sábado festivo). Entonces ninguna empresa de transporte quiso llevar hoy para llevar mis corotos, y el señor Silvestre ya no estaba disponible.

Quise salir a andar en bici hoy pero estos dos días de Crossfit en el nuevo box, y los quince kilómetros que estoy recorriendo por día me dejaron exhausta y fui incapaz de hacer cualquier cosa que no fuera descansar. El nuevo box me encanta, es más grande, hay más espacio y puedo entrenar más libremente. No nos chocamos unos con otros, y no tenemos que hacer WODs en parejas, todo mucho más cómodo. Felicidad absoluta!!!!


7 anhos en USA

 Casi me olvido de mencionar que hoy cumplo 7 anhos viviendo en Estados Unidos. Es el tiempo mas largo que he vivido en un solo lugar aparte...