Ya había dicho alguna vez aquí que en mi trabajo nos regalaron un fitbit, que es un aparato que cuenta pasos. Yo pedí el fitbit pero se lo di a alguien que lo quería más porque la verdad es que caminar nunca me pareció una actividad física que implicara esfuerzo alguno y por tanto no me interesaba ni un poco tenerlo. Lo mismo me pasaba con el yoga, con trotar, etc. Por mucho tiempo, la única actividad física que valoraba era aquella de alta intensidad en la que se elevaran el ritmo cardiaco y a la que mi cuerpo no se acostumbrara. Hasta que vine a Estados Unidos.
Ahora además de eso, hago yoga martes y miércoles una hora cada día, camino media hora después de almuerzo alrededor de la oficina, y me inscribo en carreras de distancias no mayores a 5 km (correr me sigue pareciendo un bajón y esto sólo lo hago para que mi cuerpo no se desacostumbre al movimiento y aparte distancias de más de 5k me parecen al pedo, innecesario esfuerzo físico y aburridísmo además). Por qué todo esto? Porque un día se me ocurrió pesarme y había subido 17 libras en seis meses. Diecisiete libras son 7.7 kilos, que no se notaban demasiado porque se distribuyeron uniformemente pero de cualquier manera no era una cosa normal.
Lo atribuyo a varios motivos: el invierno principalmente. Aqui en invierno no sales, no te mueves, anímicamente es muy complicado y nunca había vivido nada parecido. Mi alimentación cambió pero no necesariamente estaba comiendo mal, por el contrario creo que nunca comí mejor, la nutricionista a la que fui así lo confirmo. Lo que pudo haber causado semejante descalabro es una combinación de un cambio en el tamaño de las porciones, el aumento considerable de mi ingesta de galletitas y ponques causado por la ansiedad que me produjeron mis primeros meses aquí, y la falta de movimiento (no precisamente entrenamiento porque nunca dejé de entrenar crossfit) sino de cosas cotidianas simples como caminar.
Ahí la cabeza me hizo click y empecé a valorar esas actividades que antes me parecían tan inútiles. Tuve que introducir pequeños cambios en mi alimentación cotidiana y en dos meses se fueron seis de los siete kilos que gané en el invierno. Cuando llegué quería ganar peso y músculos, y la verdad es que ahora lo único que quiero es ser consistente y saludable. Estados Unidos me cambió. Y ahora me siento como contando una historia de supervivencia, soy una sobreviviente!!!!!
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Entre otras noticias, la semana pasada fue el Orgullo Gay en Indianapolis, fui a mi primera fiesta gay que además era una fiesta de chicas, fui a la marcha, y en los intermedios vi en dos días los trece capítulos de la tercera temporada de Orange is the New Black y ahora tengo abstinencia. Se viene el Orgullo Gay en Chicago y logré convencer a un par de personas de que fueran conmigo.
Y luego la semana del Independence Day es probable que vaya a ver Pau en Miami. Quién es ella? es la chica por quien me di cuenta de que era gay, dejé a mi novio del momento -el último y el mejor- y empecé a salir con chicas hace un poco más de diez años. No la veo desde esa época aunque ahora somos muy amigas por medios virtuales, le conté todo unos meses que que se mudara y para mi enorme sorpresa, me dijo que nunca había sospechado nada. Para las que piensan que parezco tan gay, ja! Nada, no sospechó nada a pesar de que babeé tres años por ella. De Pau podría escribir un post entero, capaz que un día lo haga.
La canción de la noche:
Leo Garcia - Morrisey
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