El calendario que tengo en el trabajo es uno de esos genéricos que no tienen señalados los feriados de cada país. Lo deben haber mandado hacer quién sabe dónde y los distribuyeron entre los países hispanohablantes en los que opera la 'porcoración'. Por eso no había visto que es festivo el miércoles de la otra semana, y no puedo explicar la alegría que me causó hoy haberlo descubierto. Que viva este Gobierno y sus feriados, no tendremos dólares pero tenemos feriados! Para que no se diga que no veo todo con optimismo.
Después de las vacaciones claro, porque antes me parecía que estaba todo mal. Y la verdad es que estaba un poco, pero todo pasó y ahora Cristina me ha permitido comprar algunos dólares más al precio oficial, los servicios públicos han vuelto a mi apartamento y se han ido organizando una serie de cosas en mi vida. Llega el invierno, pero a veces se cuelan días de horrendo calor horrendo y humedad, como hoy.
Se que cuando me vaya voy a extrañar cosas de Buenos Aires, estoy segura de eso, pero cuando se está metido de cabeza es difícil pensar diferente. El otro día fui a sacar fotocopias y me atendió un señor grosero y mala onda, y casi me mata cuando le dije que no tenía monedas y le pasé un billete para pagarle. Cuánta amargura. Parece que el único amable sigue siendo mi portero, que me saluda cada mañana amable y con una sonrisa en la cara que no puedo evitar devolverle a pesar de estar pensando: por culpa del aumento que te autorizaron ahora ahora voy a tener que pagar cifras injustificables por un departamento del tamaño de una caja de fósforos. Tu saludo amable y tu sonrisa las pago en expensas de 4 dígitos, porque difícilmente haces alguna otra cosa! Cuántos desearían ser porteros en este país... Ya se que suena mal, ya se que no debería. Pero el tema de los porteros es algo que me ha indignado desde que llegué aquí y no puedo hacer nada para evitarlo.
Hoy Victor puso para mi esa Ricardo Montaner que dice: Me va a extrañar al despertar, en sus paseos por el jardín, cuando la tarde llegue a su fin... me va a extrañar al suspirar, porque el suspiro será por mi, porque el vacío la hará sufrir. A él le gusta la plancha igual que a mi, sólo que aquí no la llaman plancha pero el concepto es el mismo. A él creo que sí lo voy a extrañar. A él y a muchos ahí, pero todavía estoy como anestesiada, o demasiado emocionada como para sentirlo.
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Nota al pie: Compré un libro de Jaime Bayly en una librería en Santiago y me está haciendo muy feliz leerlo.
miércoles, 13 de junio de 2012
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3 comentarios:
fuera de mi madre, no me enteré que fuera a extrañar a nadie. Me despedida como quien se despide para verse la semana siguiente.
Hay demasiada ansiedad para sentir nada (o todo).
Opps.. suena a despedida... tu si me vas a hacer falta... ;-)
Awwwww.... tú también me vas a hacer!!!!
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