Hace un tiempo tuve que empezar a moderar los comentarios en mi blog porque alguien de nacionalidad argentina (deduzco eso por el vocabulario que usa) que no recuerdo cómo se hacía llamar empezó a poner comentarios ofensivos en todas las entradas. Reclamaba que no escribía, pero cuando escribía tampoco le gustaba, me llamaba gorda y decía que estaba obsesionada con la comida, y no se qué más cosas. La verdad es que obsesionada con la comida soy un poco, pero no por gorda sino porque me da hambre. Y gorda gorda no estoy, por el contrario la gente dice que me ve más flaca a lo que yo agrego: no estoy más flaca, estoy más fuerte. Ya la persona no ha vuelto a comentar así que pronto intentaré volver a liberar los comentarios porque me aburre un poco tener que moderar, no me gusta tener que ocuparme de cosas adicionales a aquellas de las que normalmente me ocupo.
En un par de días se casa uno de mis compañeros de trabajo y hará una fiesta a la que fui convidada, igual que todas las personas del area. El matrimonio es en otra ciudad así que la logística se complicaba un poco: había que pasar una noche allá, alquilar una casa entre todos, comprar comida para la noche anterior al evento, etc. etc. Todo muy rural, como le gusta a la gente. Creo que ya me había referido aquí a la fobia que me causa ser invitada a uno. Por suerte no he tenido que ir a muchos, y a los que he ido me las he arreglado para no tener que usar vestido, ni tacones, ni esas cosas incomodísimas que la etiqueta exige que usen las mujeres en eventos sociales. A este no iré tampoco, ya tenía preparada la excusa de la tesis pero ni me preguntaron motivos. No se si pegue muy bien que alguien lleve a su novia como acompañante a un matrimonio católico que se hará en provincia, y encima que vaya con pantalón y sin maquillaje cuando todas las mujeres irán de vestido y tacón. Creo que ni yo quería ir, ni ellos habrían querido que yo fuera: me salvé de nuevo. Me saben a cacho esas convenciones sociales y esas charlitas aburridas de gente hetero emparejada.
Por otro lado, tengo ganas de comprarme otra bicicleta pero estoy conteniéndome únicamente porque no tengo donde guardarla y no quiero dejar ninguna de las 3 en el garaje. Hace un tiempo conocí una mujer que montaba en bicicleta con mi papá y tenía 3 bicicletas. Me pregunté para qué alguien querría tres bicicletas y solo ahora lo entendí: todas son diferentes. Yo tengo una plegable, una de montaña y la que quiero es una speedy, así que al final tres no son tantas. Sólo que la tercera tendrá que esperar todavía un poco.
miércoles, 21 de agosto de 2013
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4 comentarios:
tengo una curiosidad con tu dieta. Eres "paleo"? (esos que abandonaron los carbohidratos derivados de tuberculos y se dedican a las carnes y verduras específicas).
No podría decir que soy Paleo porque como algunos granos y no necesariamente hago todo lo demás al pie de la letra. Pero sigo muchas de las cosas que ellos predican.
comes como "un predador"?
jeje.
Jajajajajaja, si. Como en el paleolítico
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