martes, 7 de agosto de 2007

Reseña del viaje

El entierro de mi abuelita fue breve. Medio día en funeraria en Piedecuesta y luego a las cuatro misa y entierro en el cementerio del mismo lugar. La misa fue en la iglesia principal, que queda en la plaza principal, en la que resultó ser que había no se qué evento de campaña de algún político local, así que para despedir a mi abuelita sonaba un popurri de canciones de lo más entretenidas: primero "...la vecinita tiene antojo, antojo que quiere resolver...' al tiempo que llegabamos a la iglesia con el ataud. Y luego "ay que bonita es esta vida, aunque a veces duela tanto y a pesar de los pesares..." durante la misa, corta ella porque al parecer el padre estaba medio enfermo y no dejaba de echarse aire con un trapito que tenía en la mano. Todo para cerrar finalmente con "ay nuestro amor se acabó por mi búscate otro hombre, otro que te vuelva loca, loca loca vete!". Todo muy pintoresco.

Aparte, los entierros constituyen una perfecta ocasión para conocer familiares que ni siquiera sabías que tenías. Yo conocí tíos y tías nuevas, y primas a quienes no me parezco en asboluto... y bueno, al parecer todo ese desorden de familia es culpa del abuelo Luis Enrique que andaba por allí consiguiendo esposas y teniendo hijos. Creo que fueron cinco ellas; por eso la larga descendencia paterna. Y yo que pensaba que mi primo y yo eramos los únicos descendientes de esta generación...

Pero lo cierto es que el viaje no era únicamente para asistir al entierro; y de hecho no teníamos planeado hacerlo hasta el momento en el que llamó mi primo a decirme que mi abuelita había muerto. Como lo planeado tenía que ser ejecutado, y ahora teníamos un solo día para hacerlo, corrimos por toda la ciudad cual amazing race pidiendo papeles, encontrándonos con gente e intentando vender el campero al mejor postor. La mejor postora resultó ser la que siempre lo había querido, solo que no nos dió exactamente lo que habíamos pedido pero bueno, qué le vamos a hacer.

No pudimos cancelar la cuenta de Davivienda de mi padre porque llevamos Certificados y no Registros Civiles de Defunción -esas cosas pasan-, no conseguí la crema chantilly de chocolate, no alcanzamos a radicar la solicitud de cancelación de la línea telefónica en Telebucaramanga ásí que nos cobrarán un mes más de cargo básico, y para terminar el día, sacamos el campero y resultó que no solamente estábamos en pico y placa, sino que quien iba manejando salió muy cándido sin billetera y por consiguiente, sin pase.

Esas cosas pasan.

Me da gusto estar de vuelta en Bogotá, porque la verdad es que nunca he sido buena para el calor; me atonta y me pone de mal humor. Bogotá en cambio es fría y acogedora!

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7 anhos en USA

 Casi me olvido de mencionar que hoy cumplo 7 anhos viviendo en Estados Unidos. Es el tiempo mas largo que he vivido en un solo lugar aparte...