Tuve mi primer celular bastante tarde cuando estaba por allá en sexto semestre de universidad -finales de 2003 o comienzos de 2004 creo-. Era un Nokia 5110 y el operador era Tigo (Colombiamovil me parece que se llamaba en esa epoca). Luego ya nunca más me cambié de operador. Mi madre y yo contratamos sendos planes y compramos celulares bajo su nombre porque yo estudiaba y no tenía como demostrar historia crediticia alguna. Ese primer celular me lo sacaron de la maleta en un bus porque era joven e incauta a tal punto que dos semanas después me robaron el de mi madre de la misma manera. Ella me había dado el suyo mientras reponíamos el que me robaron de manera que tuvimos que reponer los dos.
El segundo fue un Nokia 1100 de esos que tenía linterna. Ese me parece que no me lo robaron porque recuerdo habermelo llevado a Buenos Aires por si las moscas. Esos primeros celulares Nokia eran indestructibles, uno de esos lo sumergi accidentalmente en un vaso de agua (lleno de agua) y luego cuando se secó continuo funcionando, no creo que hayan hecho nunca celulares más resistentes que esos.
Cuando pensé que era hora de tener un celular más lindo (y pude pagarlo por mi misma) me compré un Motorola Pebl negro, de esos que se les levantaba la tapa, tenía camara y ringtones mas lindos. Me atracaron por robarme ese celular, iba en una buseta subiendo por la 19 y alguien desde la calle me vio hablando y se subio en el semaforo siguiente, me amenazó con un cuchillo y se llevó mi celular. Ahí decidí que no tenía sentido tener celulares caros en Colombia porque llamaban mucho la atención y me exponía innecesariamente, y decidí volver a los ya conocido Nokia, esta vez uno con cámara, pantalla en color y radio, pero no tan llamativo como ese Motorola.
Después me fui a Buenos Aires y ahí pensé que sería más seguro tener un celular mejor y me compré un Blackberry. Fue mi primer smartphone y lo amé por tener el Blackberry Messenger y ser aún la época en la que bastante gente tenía, justo antes de que quebraran. Con ese celular pasé mis 3 años en Argentina y solo necesité cambiarle una vez la bateria y una vez la membrana que va detrás del teclado porque de tanto usarlo algunas letras ya no funcionaban.
Cuando llegué a Brasil me compré un Samsung Galaxy porque ya nadie tenía Blackberry y aparte quería una pantalla táctil. Y lo tuve todos los dos años que estuve viviendo en San Pablo, hasta que al final la chica (ahora ex-chica) decidió que no quería conservar su Nokia Lumia 1020 y me lo quedé yo.
La moraleja de esta historia sigue siendo que en Colombia no se puede tener celulares caros porque te los roban (violenta o no violentamente). Nunca en los otros tres países en los que he vivido me han robado celulares a pesar de ser modelos de más alta gama. Lo otro que puede notarse en esta historia es que no me gustan los Iphone. No se si no me gustan o simplemente me parece que no valen la pena. De hecho nada de esa marca me parece que valga la pena por el precio que se paga y excepto mi primer Ipod Classic de 80 GB que compré por allá en 2007 cuando era joven y no tenía mejores cosas en las que gastar mi dinero, nunca más he tenido nada de esa marca.
Con respecto al uso que le doy al celular, lo tengo básicamente para usar el chat y algunas aplicaciones. Ahora uso poquísimo mi antigua cámara Panasonic y de hecho a mis últimos viajes la he llevo pero acabo usando únicamente la cámara del celular que es razonablemente buena y puedo directamente subir fotos a Instagram. Aquí los planes tienen voz y mensajes ilimitados pero lo que más acabo usando siempre son los datos, eso no es ilimitado pero 1 GB es suficiente ya que me conecto en casa a mi red y en la oficina al wifi corporativo. No me gusta hablar por teléfono y no es un tema de idioma, el teléfono no me gusta sea cual sea el idioma en el que tenga que hablar y lo evito como si fuera la plaga. No se por qué.
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1 comentario:
yo sigo en el Nokia 1100.
Acá tampoco roban celulares.
Parte de la explicación es que acá no suele haber atracos (sólo hay de los que sacan cosas inadvertidamentes) y como todo el mundo lleva el smartphone en la mano pues como jodido quitárselo sin que se enteren.
Aunque yo perdí dos celulares de los baratos sin que aún tenga claro si los boté o me los robaron.
Me molesta de los smarphone que se prestan para que los tengan siempre en la mano. Joder, déjalo descansar.
Hacer cosas logísticas y burocráticas por teléfono es mi pesadilla. ;)
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