Cuando nací mis papás vivían en una casa en un barrio de Bucaramanga que se llamaba Diamante II, pero pocos meses después se fueron a vivir al primer apartamento del que tengo recuerdos, el mismo en el que después continuó viviendo mi padre cuando mi madre y yo ya vivíamos en Bogotá, y el cual yo visitaba con cierta frecuencia.
Ya en Bogotá viví en casa de mi abuela varios anhos hasta que mi madre compró un apartamento y nos mudamos ahí ella y yo. Gran parte de mi vida escolar y universitaria transcurrió en esa casa de mi abuela, que todavía visito cuando voy a Colombia. El apartamento de mi madre era un duplex y a mi me encantaba. Yo dormía en el primer piso y mi madre en el segundo. Me trae muy buenos recuerdos porque fue en esa época que descubrí que era gay y conocí a la morsa, fue ese el apartamento de los corazones en la ventana que ella pasaba y veía cuando iba a clases en su universidad. El apartamento de la terraza en la que nos quedamos debajo de la lluvia para luego meternos debajo de las cobijas. Ahí pasó todo eso.
Luego yo también compré un apartamento que primero planeaba arrendar, pero cuando vi lo lindo que era decidí mudarme yo. Por poco tiempo igual, porque me fui a Argentina y a partir de ese momento emprendí a mi carrera frenética de mudanzas interminables. Afortunadamente en Argentina nunca compré muchas cosas, cada mudanza la hacía prácticamente en las maletas con las que había ido, buscaba lugares amoblados para no tener que llevarme nada, en Buenos Aires siempre sentí que estaba de paso.
Viví unos meses donde el zorro que me recibió en su casa cuando llegué con una manita adelante y otra atrás. Unos meses después conseguí un apartamento con un montón de gente en un casa donde la mayoría eramos colombianos. Contrario a lo que yo pensaba, la convivencia funcionó bastante bien, y la verdad es que yo no habría salido de ahí tan rápido de no ser porque venía el verano y ese apartamento no tenía aire acondicionado.
De ahí alquilé un apartamento con un pianista argentino y su gato, y aunque era mucho más cómodo que el apartamento comunal, me fui porque su gato cagaba en el banho, y porque la sala empezó a llenarse de couchsurfers de todo el mundo que el pianista recibía. Entonces decidí que era hora de vivir sola. Busqué un apartamento y me fui allí.
Lo mejor del apartamento de Recoleta era el barrio, y lo peor era la cocina porque era diminuta y no me daban ganas de cocinar nada. Ahí estuve algunos meses hasta que una suma de circunstancias me hizo salir: la quita de los subsidios, las restricciones a la compra de dolares (ese apartamento se pagaba en dólares) y sobre todo mis planes de irme a vivir Brasil.
Salí del apartamento de Recoleta para irme a vivir con Lukas durante el mes que faltaba antes de irme a San Pablo. El mes resultaron ser tres, y pasé uno de los periodos más tranquilos en toda mi estancia en Argentina. Lukas cocinaba como los dioses y yo lavaba la loza. Salíamos juntos, hacíamos mercado juntos y veiamos maratones de Sex and the City juntos mientras comíamos un kilo de helado. Pues eso, el hombre de mi vida se llama Lukas y es gay.
Cuando vine a Brasil viví dos meses en un hotel. El hotel del pan de queso al desayuno y del ascensor que me hablaba. Luego un amigo me invitó a vivir en una casa enorme que planeaban alquilar con otras dos personas del trabajo y yo acepté. Lo bueno de esa casa era todo y lo malo era él. Irónicamente ese tipo que me invitó a vivir con ellos fue con el que peor me llevé al final, y ese es justamente el motivo de mi nueva mudanza.
Ahora viviré con un chico brasilero que tiene buenas referencias. Lo bueno del apartamento es todo: el espacio, el barrio, el metro, todo. Lo potencialmente malo es Bacon, un bulldog inglés que vive ahí. Ya iré dando noticias.
Nota al pie: Me he vuelto muy drástica con las personas que me envían invitaciones de juegos y boludeces en facebook. A la primera perdono pero a la segunda elimino. La gente debería ser más cuidadosa y solamente dirigir sus invitaciones a las personas que juegan.
martes, 15 de octubre de 2013
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2 comentarios:
SEDENTARIA
Nací en el apto de la 71. Viví ahí hasta los 10 años. Me mudé al Labrador. Viví ahí hasta los 26 años. Volé a Portugal. Vivo en el Barrio Alto.
Fin de la historia.
A mi también me gustaba tu apto duplex :D
Cruzaré los dedos para que sea un buen roomie. Te deja poner todas tus bicis?
Si, hay espacio para Verónica, Victoria y Soledad en el cuarto de la empleada que queda vacío. Hitazo!!!!
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