Ya se que es un poco extremo, pero ese dolor me asustó por varias razones: 1. Es algo que nunca sentí antes: no era el dolor normal que siento cuando entreno fuerte. 2. Era al lado izquierdo y a las cosas del corazón (en el sentido más literal) les tengo mucho respeto, 3. En vez de disminuir con el paso de las horas estaba aumentando, y eso sumado a la historia de la señora me hizo entrar en pánico. De manera que llamé un taxi a las 4 am., me vestí, empaqué un poco de comida y salí corriendo al hospital más cercano.
Me atendieron dos chicas muy amables, describí los síntomas y ellas hicieron que me pusieran suero con remedios para el dolor y anti-inflamatorios. Ya con eso mejoró bastante el dolor, sin embargo después de eso me tomaron un electrocardiograma para descartar cualquier cosa del corazón. El examen también salió bien, un poco bajas las pulsaciones pero según dijeron era normal en personas que se ejercitan. Al final parece que solamente me lastimé entrenando y el dolor insoportable era por eso. Recomendaron un par de días de reposo físico y algunos remedios.
Todo este episodio me hizo pensar lo siguiente:
- Mi miedo a las agujas con el tiempo se hizo mucho más soportable, ese día ni siquiera tuve tiempo de pensar que me iban a pinchar cuando ya me estaban pasando el suero con los remedios. En cambio, el tipo que sentaron al lado se puso pálido, se le bajó la presión y se estresó tanto el pobre que lo tuvieron que pinchar en los dos brazos porque no le encontraron la vena en el primer intento. En esos casos es mejor no pensar mucho. Y pasa más rápido.
- Doy todo lo que tengo en la vida y lo que no tengo, a cambio de salud y bienestar. Eso, y que es mejor prevenir que lamentar. Por supuesto que nada de lo que se haga garantiza salud y bienestar, al final yo creo que muchas de las cosas de las que enfermamos tienen causas mentales así que no basta solo cuidar el cuerpo, hay que cuidar la mente y eso a veces es lo más complicado.
- Todo el personal de los hospitales debería ir al cielo si es que existe algo así. Tener turnos nocturnos, atender pacientes y aún así tener el buen humor que tuvieron y cuidarme como me cuidaron, se merecen eso y mucho más.
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