lunes, 7 de noviembre de 2011

Terapia


Me han aconsejado fervientemente empezar terapia tan pronto como me sea posible y la verdad es que yo también lo he considerado, pero no se si es el momento. Esas cosas tienen un el timing perfecto en el que uno está dispuesto a sacar el mayor provecho de ella (más vale porque no es una cosa que resulte barata).

Yo lo tuve (el timing). Fue una época en la que me pasaron muchas cosas y todo eso junto como que me sobrepasó y sentí que ya no podía sola. El disparador de mi decisión fue por supuesto, una chica. Pero detrás había otros temas que tenía pensado tratar también en la terapia. Lo que me pasaba en ese entonces era que siempre que iba ahí terminaba hablando de cosas muy cotidianas y nunca llegué a tratar nada con la profundidad con la que hubiera querido. Quizás no estaba preparada, o quizás porque en el fondo no me conocía lo suficiente como para hilar algunas cosas que me estaban pasando de una manera coherente y útil. O que no era tan hábil como para detectar algunos patrones que ya estaban presentes y siguen estando ahora, aún más acentuados.

Bueno, la terapia es algo que me da vueltas en la cabeza en este tiempo... igual que el gimnasio. Me cuesta tanto empezar a hacer ejercicio como dejarlo. Lo más curioso es que aquí en Buenos Aires nadie cree que alguna vez haya sido una gran fan del gimnasio, ni que me ejercitara todos los días mínimo dos horas diarias. Y si no fuera por la escasa forma física que conservo, nadie creería que tuve abdominales marcados y músculos más o menos definidos. Ahora solamente tengo fama de glotona, soy como una gordita de corazón (en vía de ser una gordita en el amplio sentido de la palabra si no acompaño mi glotonería de un poco de ejercicio y auto-control).

Es solo cuestión de tiempo igual. Una vez me libere de las cadenas de la maestría, volveré al buen camino de la ejercitación que tanta satisfacción me trae. Hacer ejercicio me hace feliz, quizás por eso estoy últimamente tan contracturada, y tan quejetas y tan... grumpy.

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El pensamiento de hoy:
Tengo la fantasía de vivir la vida de otro por un día y ver qué se siente. No me gusta la expresión 'estar en los zapatos de otro', yo prefiero llamarlo 'estar en la cabeza de otro', creo que de eso se trata todo. Es la cabeza la que me bombardea todo el día con pensamientos muy 'míos', muy típicos y predecibles. Lo que quisiera es ver cómo piensa otro, como reacciona ante ciertos estímulos. Qué cosas siente, si sigue los mismos razonamientos que yo sigo o similares, si se pregunta las mismas cosas, si evalúa las situaciones de la misma manera. Sería algo como 'descansar' por un rato de mi misma y ver la vida con los ojos de otro y eso, creo que me ayudaría un poco a entenderme a mi misma. O no.

La otra canción de hoy es:
Telemann - Sonata for Recorder and Basso continuo in C- Major
(Marion Verbruggen, flute)

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Bueno, puedes empezar por ver Being John Malkovich. Muy recomendada

Andrea dijo...

La veré. Gracias!!!!

7 anhos en USA

 Casi me olvido de mencionar que hoy cumplo 7 anhos viviendo en Estados Unidos. Es el tiempo mas largo que he vivido en un solo lugar aparte...