Hay cosas que uno hace porque quiere y hay cosas que uno no quiere pero hacen bien. Comer ensaladas es un buen ejemplo de algo que no me gusta pero que se que me hace bien. Y últimamente las aderezo para que me sepan un poco mejor pero en el fondo pienso que estoy comiendo pasto. Pasto aderezado. O comida para tortugas como me dijo hoy mi amigo Santiago.
Después hay cosas que uno ni quiere ni hacen bien -tampoco hacen mal necesariamente-, pero uno las hace porque alguien más quiere. Y uno quiere algo de ese alguien. Hago esto pero tú haces esto. Y es un intercambio tácito o explícito. El tema de lo tácito es que algunas veces no se entiende o se entiende mal y se generan malentendidos. Pero parece que siempre -o casi siempre- hay un interés subyacente. Como en el torneo argentino, en el cual se acaba de aprobar la unificación de la A y la B para que River no parezca descendido (aunque haya descendido), y se puedan seguir cobrando lo que se cobra por las transmisiones, y se sigan generando la misma suma por las entradas, etc. etc. Es un negocio que todavía no me cabe del todo en la cabeza.
En resumen, como comida para tortugas y el mundo se mueve por intereses.
miércoles, 27 de julio de 2011
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